Ingeniería forense · Análisis técnico
Más allá del incendio: desgaste y corrosión en moldes de inyección
Después de un incendio industrial, encontrar equipos cubiertos de óxido, decoloración y residuos puede llevar a asociar su condición con el evento. Sin embargo, estar expuesto a un siniestro no significa necesariamente que todo el daño observado haya sido causado por él.

Una investigación reciente sobre un grupo de moldes de inyección de plástico utilizados en la industria automotriz mostró precisamente la importancia de separar: daño por incendio / corrosión ambiental / desgaste acumulativo de operación.
Los moldes habían estado expuestos a un incendio y presentaban diferentes niveles de oxidación y daño por calor. Varias unidades formaban parte de la reclamación, pero no todas podían evaluarse bajo las mismas condiciones: algunos moldes pudieron abrirse e inspeccionarse directamente, mientras que otros permanecían trabados, limitando el acceso a las superficies de sus cavidades internas.
La superficie cuenta la historia
En moldes de precisión, la condición visual externa puede ser apenas una parte del problema. Las superficies de las cavidades internas determinan directamente la geometría y el acabado de las piezas producidas.
En este caso, las cavidades requerían un acabado SPI B2, normalmente obtenido mediante papel abrasivo de grano 400 y asociado con una rugosidad orientativa Ra de 0,10–0,15 micras (μm). Este rango es una referencia de acabado; la aceptación del molde debe comprobarse contra sus especificaciones y mediciones.
Por ello, remover corrosión no consiste simplemente en eliminar el óxido hasta encontrar nuevamente metal limpio. Cada micra retirada puede modificar una superficie funcional y eventualmente sacar al molde de tolerancia.
Para comprobarlo, se seleccionó uno de los moldes y se estableció primero una referencia dimensional mediante una máquina de medición por coordenadas (CMM). Posteriormente comenzaron trabajos progresivos de recuperación mediante lijas de diferentes granulometrías.
Cuando remover el óxido no elimina el daño
A medida que avanzó el proceso, las indicaciones superficiales permanecieron. Fue necesario aumentar progresivamente la remoción de material y finalmente complementar el pulido mediante maquinado con herramienta de corte.
El resultado fue especialmente relevante desde el punto de vista forense: las indicaciones de deterioro continuaron presentes aun después de remover progresivamente material. Esto mostró que el daño no se encontraba limitado a una capa superficial de óxido o contaminación. Su atribución a desgaste acumulativo debe apoyarse también en la morfología observada, las mediciones y los antecedentes operativos; la profundidad por sí sola no establece cuándo se originó.
Dos mecanismos que deben diferenciarse
Por una parte, existía corrosión, susceptible de desarrollarse o agravarse durante periodos prolongados de almacenamiento sin una protección adecuada. Por otra, existía desgaste profundo y acumulativo, compatible con la operación prolongada del molde.
El acero P20 es ampliamente utilizado en moldes de inyección por sus propiedades mecánicas y de maquinabilidad, pero sus superficies pueden experimentar tanto desgaste durante el proceso de moldeo como fenómenos de corrosión.
El incendio puede ser el evento, pero no necesariamente la causa
Este punto resulta fundamental en una investigación de daños.
Un incendio puede explicar decoloración térmica, oxidación posterior, degradación de componentes auxiliares o incluso daño metalúrgico cuando la exposición térmica resulta suficiente. Sin embargo, no todo deterioro identificado después del incendio debe atribuirse automáticamente al incendio.
El patrón, profundidad, ubicación y morfología del daño deben ser compatibles con el mecanismo de causa propuesto.
En este caso, la persistencia de las indicaciones después de sucesivas etapas de remoción proporcionó una evidencia particularmente útil: el deterioro observado tenía una profundidad y características incompatibles con una explicación basada exclusivamente en corrosión superficial posterior al evento.
El contacto entre partes y las condiciones repetitivas propias de operación de los moldes pueden producir daño progresivo sobre las superficies del acero y trasladar sus efectos a la calidad superficial de las piezas fabricadas.
El almacenamiento también forma parte de la investigación
Otro aspecto frecuentemente subestimado es lo que ocurre entre la última operación del equipo y el siniestro.
Un molde fuera de servicio sigue deteriorándose si permanece expuesto a humedad y contaminantes sin medidas adecuadas de preservación. En la industria se utilizan inhibidores y recubrimientos anticorrosivos precisamente para proteger cavidades, núcleos y otras superficies de acero durante almacenamiento y transporte.
Por ello, cuando existe un periodo prolongado fuera de operación, la investigación debe reconstruir no solamente qué ocurrió durante el siniestro, sino también:
- cuándo operó el equipo por última vez;
- cuántos ciclos acumulaba;
- qué mantenimiento había recibido;
- dónde y cómo permaneció almacenado;
- qué protección anticorrosiva fue aplicada; y
- cuál era su condición funcional antes del evento.
La importancia del análisis forense
Una inspección limitada a observar el equipo después del incendio podría haber llevado a una conclusión sencilla: el molde se incendió, está oxidado y ya no puede utilizarse.
La ingeniería forense exige una pregunta diferente:
¿Qué parte del daño observado fue realmente causada por el evento investigado?
Responder esta pregunta puede requerir inspección visual, análisis de antecedentes operativos, metrología dimensional, caracterización de superficies, pruebas de recuperación y, cuando corresponda, análisis metalúrgicos.
En pérdidas industriales, esta distinción puede modificar sustancialmente la evaluación técnica y económica del reclamo. El objetivo no consiste únicamente en determinar cuánto cuesta sustituir un equipo, sino en establecer qué condición tenía inmediatamente antes del evento y qué cambió como consecuencia directa de éste.
Ese es precisamente el valor de una investigación de causa y alcance de daños: diferenciar los daños que ya existían de aquellos que fueron realmente causados por el evento investigado.
Referencias técnicas
El caso descrito corresponde al análisis presentado por el autor. Las siguientes fuentes respaldan las referencias generales sobre acabados y acero para moldes.
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